¿Con un 80% de déficit promedio de lluvias cuáles son las proyecciones? Entrevista al Director de PROMMRA Pablo Álvarez.

¿Con un 80% de déficit promedio de lluvias cuáles son las proyecciones? Entrevista al Director de PROMMRA Pablo Álvarez.

Fuente: Diario el Día – http://www.diarioeldia.cl/economia/critico-escenario-hidrico-que-espera-ministro-antonio-walker-en-region

Desde el punto de vista meteorológico, los pronósticos proyectan un 2019 que iría de normal a seco. Con un 80% de déficit promedio de lluvias, la situación se ve preocupante. ¿Pero cuáles son –y serán – sus efectos en el terreno? Según el académico del Departamento de Agronomía de la Universidad de La Serena y director del Laboratorio PROMMRA, Pablo Álvarez, el primer efecto se verá en nulo o casi nulo crecimiento real de vegetación tanto en los valles como incluso en la cordillera, lo que se traduce “en que las posibilidades de pastoreo del ganado caprino, son muy limitadas, porque la cantidad de producción verde que va a haber en las zonas de secano va a ser muy baja, y la mayoría de la producción caprina se desarrolla en esa zona” señala. “Lo más probable es que ello implique que se deba suplementar esa alimentación con otras fuentes o con otro lugares de pastoreo (…)  Yo creo que para esas personas que viven en el secano y que viven del secano, esta temporada va a ser particularmente dura” añade. El punto positivo – o menos negativo- es que en las áreas alimentadas por riego, como ríos y embalses, se dispone de algo más del vital elemento, gracias señala, “a que las organizaciones de regantes han sido más cautelosas y por tanto, tienen una mayor reserva en los embalses, particularmente en Elqui y Limarí”.

“En el Limarí se va a distribuir de manera más conservadora el agua y eso permite pensar en que hay una condiciones relativamente estables para esta temporada y la próxima” agrega. Ahora bien, sobre la intensidad de la sequía, el académico Pablo Álvarez, señala que en términos de caudales y precipitaciones, 2019 será un año semejante a 1968, cuando la región también se vio azotada por una fuerte sequía. “Esto viene a sumar un nuevo año crítico a la región, al igual que lo ocurrió entre 1968-1972, 1993-1996 y después entre 2010 y 2015” señaló. En ese sentido, el académico afirmó que es necesario preparase para la eventual repetición de estas condiciones climáticas en el futuro “con una mayor frecuencia y con extremos más acentuados, con máximos más altos y mínimos más bajos. Lo otro es que hay una línea tendencial de largo plazo que indica que los valores medios van disminuyendo. Hay una tendencia a una menor disponibilidad de agua. Eso es efectivo” afirmó. De todas formas, Álvarez aclaró que dentro de una tendencia de largo plazo, habrá variabilidad. “No quiere decir que no va a haber un año lluvioso nunca más. En algún momento, va a caer una cantidad importante de lluvia que nos va a pillar desprevenidos porque el clima árido en el que nosotros vivimos, no va a dejar de serlo, con alta variabilidad, con amplias oscilaciones entre un año y otro, con Niño y Niña y cambio global” concluyó

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